Intervención en el pleno del Ayuntamiento de Córdoba para la declaración de Emergencia Climática en la Ciudad

Gracias a la iniciativa de mas de 25 colectivos sociales de la ciudad, el ayuntamiento de Córdoba ha aprobado la Declaración de Emergencia Climática de la Ciudad. En dicho pleno, en representación de los colectivos de la iniciativa, nuestro compañero Guillermo hizo la siguiente intervención:


Si hubiéramos escuchado a la comunidad científica cuando hace más de 40 años alertaba sobre los límites del crecimiento, no estaríamos hablando ahora de Emergencia Climática. Lo que hace más de 40 años era un peligro a evitar, hoy es una realidad que amenaza gravemente la vida en el planet en todas sus formas, incluida la especie humana.
Pero entonces -cuando se publicaron los primeros informes sobre los límites del crecimiento- la industria de los combustibles fósiles maniobró para ocultar los estudios, cada vez más apremiantes y documentados
y optó por financiar campañas para desacreditar, no solo en el ámbito científico, sino también en el terreno personal a aquellos y aquellas que advertían que las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por el uso de combustibles fósiles, llevaban a la humanidad al borde de la disrupción climática.
Por eso ahora ya no cabe hablar solo de cambio climático, porque no es solo que vaya a hacer un poco más de calor, que vayamos a padecer alguna sequía o inundaciones ocasionales, no es solo que el nivel del mar amenace a las ciudades costeras, ahora tenemos que reconocer que estamos en una situación de emergencia, porque las medidas que tenemos que adoptar para frenar el incremento de temperaturas, intentando que se mantengan en un margen manejable para la vida en el planeta, tienen que ser medidas
de un calibre y una contundencia sin parangón en la historia de la humanidad.
Esta es la razón por la que en la propuesta de Declaración afirmamos que el Ayuntamiento deberá redirigir todos los recursos disponibles y ponerlos al servicio de la lucha climática. Esto supone hacer un ejercicio de revisión de los gastos y eliminar todos aquellos gastos que hoy pueden parecer inevitables, porque esos recursos nos van a resultar imprescindibles en ese nuevo escenario de concentración de recursos, de todos los recursos disponibles, en la lucha climática.
La declaración de Emergencia climática no debe ser un simple acto institucional. Debe ir seguida de la definición de las medidas que se van a implantar para por un lado evitar las emisiones de gases de efecto
invernadero y por otro lado poner en marcha medidas de adaptación que nos permitan, al menos a medio plazo, combatir las altas temperaturas que se anuncian en nuestra ciudad.
Este conjunto de medidas debe estar cuantificado e incorporarse a los presupuestos municipales anualmente y debe tener marcado un calendario de aplicación.
No es este el momento para desgranar toda la batería de medidas que sería necesario implementar, este es un trabajo que deberá hacerse con la participación del conjunto de la ciudadanía y el apoyo de un nutrido grupo de expertos, pero no queremos dejar pasar esta oportunidad sin hacer algunas propuestas de trazo grueso:


PARTICIPACIÓN CIUDADANA.
Como punto de partida los colectivos firmantes de esta iniciativa entendemos que para poner en marcha un proyecto de este calibre es necesario contar con un fuerte compromiso ciudadano y para ello es
necesario poner en marcha un proceso de educación, formación y concienciación a toda la población sobre el alcance de la crisis ecológica y el enorme cambio necesario para frenar la emergencia.
Este proceso de toma de conciencia ciudadana debe estar recogido en un Plan de formación y concienciación detallado y dotado de recursos económicos y humanos para que su desarrollo y proyección sea parejo al reto de cambio de conducta en consumo energético con el que nos enfrentamos y al nuevo modelo económico, al nuevo modelo energético y al nuevo modelo de consumo con el que nos vamos a encontrar.
Llevar a buen puerto este proyecto solo será posible si la ciudadanía, si la comunidad en su conjunto participa de los objetivos y de las medidas que es necesario implantar y si unos y otros se fijan con el mayor consenso posible.

UN REPARTO EQUILIBRADO DE LOS COSTES DE IMPLANTACIÓN DEL NUEVO MODELO ENERGÉTICO.

El cambio de modelo energético va a conllevar necesariamente un cambio del modelo económico y un cambio del modelo de consumo. Y estos cambios no serán superficiales, serán cambios en profundidad.
El camino no va a ser fácil, va a exigir grandes esfuerzos y la adopción de medidas excepcionales para que la crudeza de las decisiones energéticas y económicas que hay que tomar no repercuta solamente en las clases sociales más vulnerables.
Hay que hacer un gran esfuerzo, pero podremos llegar a buen puerto si ese esfuerzo se reparte de forma proporcional entre toda la población de manera que los grupos sociales que están en mejores condiciones económicas hagan una mayor aportación.
En esta nueva etapa, en este nuevo modelo hacia el que avanzamos, la solidaridad y el reparto equilibrado de la riqueza serán condición imprescindible para llegar a buen puerto.

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